Sofía Sainz, enfermera.
Esa vocación de los profesionales por salvar la vida a las personas no se limita solo a España, sino que
traspasa fronteras. La historia de
Sofía Sainz es un claro ejemplo de cómo
ejercer una profesión de forma altruista, sin buscar nada a cambio. Y es que esta enfermera trabajó durante 11 meses en el sistema público español para adquirir experiencia
antes de marcharse a Tanzania. “No fui antes porque quería contar con métodos que pudieran ayudar de verdad", ha trasladado. Durante el mes que estuvo allí se centró en socorrer a cualquier persona que necesitara de sus servicios y reconoce que su estancia fue "muy gratificante", aunque también presenció algunos momentos "impactantes y violentos" que chocaron contra su ética profesional. “
Un médico me pidió que dejara de reanimar a un paciente", ha afirmado.
Desde el primer momento que Sainz entró en
Enfermería fue consciente de que estaba en la profesión adecuada, y la idea de hacer un voluntariado era una experiencia que llevaba tiempo queriendo hacer realidad. “
Fui sola. Nunca lo había hecho antes, y también fue
la primera vez que salí fuera de Europa”, ha reconocido a
Redacción Médica.
Al aterrizar en Tanzania se desplazó a la
ciudad de Dar es-Salam para ejercer como enfermera en el hospital regional de la zona. Su principal labor era moverse entre las áreas que más demandaban profesionales, entre las que destacaban
Emergencias y la UCI. “Como enfermera registrada y graduada podía hacer el trabajo que realizaba en España en base a los recursos que tenía disponible y adaptándome a su forma de trabajar. Me encargaba de los sondajes vesicales, colocaba catéteres urinarios, centrales o venosos, entre otras funciones”, ha explicado.
Traumatismos en Tanzania
Los casos más habituales que atendía eran
traumatismos provocados por accidentes de tráfico. Según ha afirmado, alllí la conducción es "caótica" y las medidas de seguridad vial "mínimas". "Atendía muchos
traumatismos craneoencefálicos graves y/o con quemaduras”, ha resaltado.
En este sentido, uno de los aspectos que más le llamó la atención fue que los pacientes con fracturas graves llegaban "por su propio pie" al centro hospitalario, ya que no
tenían los recursos suficientes para llamar a un hospital o a un taxi. “Venían con su moto a pesar de la gravedad de las contusiones", ha aseverado.
Atención sanitaria en Tanzania
De hecho, Sainz ha subrayado una serie de diferencias entre el sector sanitario español, y el de Tanzania. En este sentido, una de las más destacables es que
los pacientes no son atendidos en el hospital hasta que las familias compren los medicamentos que tienen que administrarles. “Esto hace que la atención sea mucho más lenta”, ha añadido.
Asimismo, otro aspecto que ha resaltado Sainz es la ausencia de la figura del Técnico de Cuidados Auxiliares de Enfermería
(TCAE) y del celador. “En los hospitales s
olo hay médicos y enfermeras, y son quienes hacen las labores de estos profesionales. En Urgencias te encuentras que el facultativo se ha ido a trasladar a un paciente y el área está sin personal en ese momento”, ha detallado.
Sofía Sainz atiende a un paciente en el hospital regional de Dar es-Salam, en Tanzania.
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Dejar de reanimar a un paciente
Pero, en Tanzania, Sainz también vivió
la situación “más impactante y violenta” que ha tenido nunca. “Un día estábamos un compañero voluntario y yo r
eanimando a un paciente politraumatizado que había tenido un accidente de tráfico, y
vino el médico titular y nos dijo que dejásemos de reanimarle. El motivo era que el hospital al que íbamos a trasladarle le había rechazado por su patología y porque no le interesaba tener a una persona que estuviese tan mal”, ha indicado. Una experiencia que la hizo "luchar" contra sus propios valores como sanitaria, ya que tenía que dejar morir a alguien por la orden directa de un superior.
Esa experiencia, quizás, puede tener algo que ver con la formación que tienen los sanitarios de este país. Y es que Sainz ha reconocido que
es "mucho menor" a la de los españoles. “
Una enfermera experimentada de España puede tener los conocimientos que tiene un médico allí. A veces había que enseñarles a leer, por ejemplo, un electrocardiograma, o cómo tienen que hacerle una higiene al paciente. Eso sí, ellos se implican mucho en mejorar y quieren formarse. Pero claro, lo hacen en base a los recursos que tienen”, ha explicado.
Hacer el voluntariado en Tanzania, una experiencia "gratificante"
A pesar de algún altibajo, Sainz reconoce a este periódico que su estancia en Tanzania fue "muy gratificante". Además, reflexionando sobre esas semanas, cree firmemente que
ayudó en todo lo que pudo a mucha gente. “Mi intención era esa,
no irme de vacaciones como mucha gente piensa que es un voluntariado", ha aclarado.
De hecho, le encantaría repetir la experiencia, pero es consciente de que, ahora que está de nuevo en España, es complicado compaginar su trabajo como enfermera con viajar a otro país para ayudar a la gente. “Mínimo te tienes que marchar tres semanas y, por tanto, gastar tu mes de vacaciones. Y si te quieres ir de viaje con pareja o amigos a otros lados es más complicado de gestionar, pero me encantaría volver a hacerlo. Quizás cuando se me acabe el contrato”, ha concluido.
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