Pedro Gorrotxategui, presidente de la Asociación Vasca de Pediatría de Atención Primaria.
El consejero de Salud de Euskadi, Alberto Martínez, propuso el pasado mes de marzo al Ministerio de Sanidad prolongar la
jubilación voluntaria de los médicos de Familia de Atención Primaria a los 72 años, una iniciativa que, según el planteamiento del anestesiólogo, se debería
extender a todas las comunidades autónmas. Desde la
Asociación Vasca de Pediatría de Atención Primaria, sin embargo
, han transmitido a
Redacción Médica su "profunda preocupación y desacuerdo" con la medida,
prolongable al resto de facultativos especialistas de dicho nivel asistencial, aunque por ahora solo se baraja la especialidad mencionada.
"La atención pediátrica requiere no solo de experiencia, sino también de energía, vitalidad y una capacidad de
adaptación constante a las necesidades cambiantes de la infancia y la adolescencia", resaltan desde la entidad en relación a esta propuesta de
jubilación médica, que, por ahora, evalúa el departamento liderado por Mónica García.
Por ello, apuntan que, prolongar la vida laboral de los profesionales de la salud
hasta los 72 años, "podría tener
consecuencias negativas, tanto para el personal, como para la
calidad de la atención que se le ofrece a las familias".
Y es que "prolongar la vida laboral sin considerar las necesidades del sector solo agravará la situación", pronostican. La Pediatría de Atención Primaria, al final, es "fundamental" para el bienestar y el desarrollo de la infancia y su papel "va mucho
más allá del simple diagnóstico y tratamiento de enfermedades", remarcan, haciendo hincapié en que, también, se centra en "la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la atención integral de los niños, las niñas, los adolescentes y sus familias".
Soluciones efectivas e incentivación
Hay que recordar que Martínez puso encima de la mesa tal propuesta con
el objetivo de paliar el déficit de médicos en el primer nivel asistencial, uno de los principales retos actuales del Sistema Nacional de Salud (SNS). No obstante, según la organización, ante la falta de profesionales se debería responder con "soluciones efectivas que fomenten la incorporación de nuevos médicos". Entre ellas, según señalan, está mejorar las condiciones laborales,
ofrecer incentivos atractivos para las
nuevas generaciones médicas y garantizar un entorno de trabajo que promueva el bienestar y la salud de todo el personal.
"La atención pediátrica no solo requiere experiencia, sino también capacidad de adaptación constante a las necesidades cambiantes de la infancia."
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"No se trata solo de ofrecer incentivos económicos, que no estarían mal, ya que recibimos el
menor salario de toda Europa, por detrás incluso de Portugal, sino de
facilitar la conciliación familiar, garantizar la
cobertura de bajas laborales y vacaciones, proporcionar más tiempo para atender a cada paciente y ofrecer días dedicados a la formación e investigación", explican. Unas medidas que no solo atraerían a nuevos profesionales, "sino que también ayudarían a
retener a las personas que ya están en el sistema". "Mejoraría, así, la calidad de atención que podemos ofrecer", confirman.
Aun así, la extensión de la jubilación voluntaria
no ha sido la única medida barajada por Martínez. El consejero proponía también
reducir a tres años, de forma transitoria, la formación MIR de los médicos de Familia, con el fin de "disponer cuanto antes" de los profesionales. Una propuesta que llegó tras
la anulación del Tribunal Supremo del traspaso de competencias a Euskadi en la homologación de títulos extranjeros.
"Esta medida, aunque pueda parecer atractiva en un primer momento, podría
comprometer la calidad de la formación que recibe el personal facultativo", añaden desde la asociación. Al final, "la atención médica es un campo que exige un alto nivel de competencia y habilidades, y acortar la formación podría resultar en profesionales con
menor capacitación para enfrentar los desafíos del día a día en la Atención Primaria".
Un posible "desastre sanitario"
De esta manera, la reducción del periodo de residencia de Familia de los cuatro años actuales a tres, podría marcar un camino
"hacia el desastre sanitario", sostienen. "Si hay algo que caracteriza al personal sanitario es la vocación, el estar permanentemente formándonos para buscar la excelencia en nuestra asistencia", argumentan.
De todas formas,
Mónica García ya ha descartado la idea del consejero. "La formación precisa de cuatro años", apuntaba en declaraciones a los medios la semana pasada. Eso sí, el diálogo sigue abierto y la posibilidad de implementar la
jubilación voluntaria hasta los 72 años para los médicos de Familia y pediatras de Atención Primaria es real. El futuro, por ahora, está en manos de Sanidad, la única institución con potestad para decidir en este caso.
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