Nuria González, presidenta del Sindicato Médico de Galicia (Simega).
El
Sindicato Médico de Galicia (Simega) anunció el pasado 25 de marzo su desvinculación con la
Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). En un principio, dicho movimiento parecía producto de
una búsqueda de "mayor operatividad" por parte de la organización regional.
Sin embargo, la relación entre ambos comenzó a fracturarse en
las elecciones sindicales gallegas del Servizo Galego de Saúde (Sergas) de 2023, cuando Simega accedió a presentarse a la cita electoral unido a la
Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF). Una actuación que no gustó a la Confederación, por lo que decidió abrirles
una "falta leve por apercibimiento".
Ha pasado poco más de una semana desde la separación. "A nosotros prácticamente no nos ha influido nada", afirma en una entrevista a
Redacción Médica Nuria González, presidenta de Simega. Según afirma, no han notado haber perdido nada
ni que sus circunstancias hayan cambiado.
Estrategias sanitarias en la Mesa del Sergas
"Seguimos haciendo nuestro trabajo. Evidentemente, nuestro
principal interlocutor es el Sergas, y lo seguirá siendo", puntualiza. Ahora, los gallegos centrarán sus reivindicaciones en su comunidad. De hecho, sus lineas estratégicas se focalizarán en el refuerzo de la Atención Primaria,
la jornada de 35 horas y la cobertura de plazas desiertas en el primer nivel asistencial.
"La jornada de 35 horas está pensada para todos menos para los médicos"
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Respecto a la primera de ellas, consideran necesaria una visión más amplia: "Hemos presentado un nuevo modelo en Atención Primaria". A esto se suma la lucha del sindicato por conseguir que la jornada de 35 horas,
firmada en Mesa Sectorial y negociada con la Consellería de Sanidade, se ajuste también a los médicos. "Está pensada para todos menos para los facultativos. Entendemos que es un problema que se debe solucionar", anota.
Desde "fuera" del Ámbito de Negociación
Aunque el sindicato autonómico siga su rumbo con normalidad en Galicia, al dejar de estar vinculado a
CESM, ya no tendrá representación en el Ámbito de Negociación con el Ministerio de Sanidad, ya que la central es
la única representante de facultativos que tiene voto. Concretamente, el Ámbito lo forman Comisiones Obreras (CCOO), la Unión General de Trabajadores (UGT), CSIF y la Confederación Intersindical Galega (CIG), por una parte. Después está la Federación de Sindicatos de Sanidad y Educación (Feses), compuesta por Anipe, que no participa en las negociaciones del ámbito sanitario, Satse y
CESM-Satse.
"De esta forma, CESM se encuetra solo en una parte de Feses, sería una parte de una parte. Con lo cual, su capacidad de hacer llegar propuestas es mínima", confirma la máxima representante sindical de Simega. Aun así, González confía en que hay
otras formas de que escuchen su "voz" que no sea Feses: "Pertenecemos a una plataforma que está exclusivamente centrada en hacer un Estatuto que sea válido y bueno para los médicos".
Pues bien, se trata de la
Agrupación Profesional Por un Estatuto Médico y Facultativo (Apemyf), creada oficialmente hace menos de un mes. Una plataforma que reúne a colectivos médicos profesionales y a sindicatos, pero que está abierta "a futuras adhesiones". Y es que para la líder sindical,
Apemyf podría abrir la puerta a la creación de
un posible Estatuto Médico. Aunque lo que más les convence de pertenecer a esta agrupación es que
las decisiones "se toman por consenso".
"Las decisiones en CESM se tomaban de arriba a abajo, con una estructura muy rígida y muy vertical"
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"Es un grupo muy horizontal", subraya, al contrario que CESM: "Nuestra percepción en relación a CESM es que ahí las decisiones se tomaban de arriba abajo, con una estructura muy rígida y muy vertical. Creemos que en este tipo de cosas
hay que escuchar todas las sensibilidades". Es por ello por lo que se sienten "más cómodos en esta plataforma".
Al final, Simega era uno de los socios fundadores que idearon la central. "La decisión fue complicada y muy pensada", afirma. Aun así, a la pregunta de si volverían en algún momento a formar parte de CESM, su respuesta es clara: "No creo que volvamos con esa misma estructura y sistema. Nosotros ahí no tenemos cabida.
Queremos trabajar de otra forma".
Una estructura "poco" flexible y una "falta leve"
Y es que no se trata de "un tema de un día". Para los gallegos, la estructura "poco flexible" de CESM no les daba margen de maniobra en la toma de decisiones, que se tomaban de arriba hacia abajo. "Los demás teníamos que aceptar y obedecerlas. Entendemos que
puede ser válido para otras personas y organizaciones, pero no para nosotros", señala.
Ejemplo de ello, según González, es que el sindicato autonómico se enteró de
la convocatoria de la huelga del 5 de abril, perteneciendo todavía a la Confederación,
porque se publicó en la prensa. "Aunque después se llevara al Comité Ejecutivo, la decisión ya estaba tomada", apunta. A esto se suma que casi todos los integrantes de Simega estaban de acuerdo con la salida: "Planteamos la decisión en la Asamblea General y
solo hubo un voto en contra. Puede que esta unión hubiese estado bien en otros momentos, pero ahora, con la transferencia de competencias, entendemos que es
demasiada estructura para tan poca cosa".
"Planteamos la decisión de irnos en la Asamblea General y solo hubo un voto en contra"
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Respecto al expediente abierto por CESM, la presidenta afirma que
se abrió en 2023 y caducaba a los seis meses. De hecho, confirma que desde el sindicato gallego
siguieron participando con normalidad en la toma de decisiones y en las reuniones durante un año. Pero fue "en un momento determinado y en una reunión determinada", donde se les comunicó que no podrían votar en las elecciones del XIV Congreso Federal, cita en la que resultaron ganadores Víctor Pedrera, como secretario general, y Miguel Lázaro, como presidente de CESM
"No era para nada un expediente de expulsión, a los seis meses desaparecía", reitera. Este movimiento, según González, fue premeditado: "Se reactivó un año después y se nos dijo que no se podía votar en un momento concreto, que era en las elecciones para votar un cambio de estatutos y a
una alternativa que era más adecuada y que nosotros apoyábamos. Por eso no se nos permitió votar,
porque en ese momento no interesaba".
Un futuro de alianzas y negociaciones entre sindicatos
Ahora,
Simega mira hacia el futuro. Desde la organización están dispuestos a colaborar con otros sindicatos como Amyts, Metges o el Sindicato Médico de Euskadi (SME), tres de las agrupaciones sindicales que abandonaron tiempo atrás el barco de CESM. "Siempre estaremos abiertos al diálogo", puntualiza. Pero no solo a nivel estatal. Su escisión de la Confederación les permitirá planificar sus propias negociaciones, objetivos y actividades "con independencia".
Aun así, el sábado irán a Madrid y estarán presentes en
la manifestación convocada por CESM y el Sindicato Médico Andaluz (SMA). Eso sí,
irán integrados en Apemyf. "Desde nuestro punto de vista, no tenemos un enfrentamiento con CESM, es CESM el que está enfrentado con los demás. Seguimos apoyando la manifestación y participaremos. Cuando haya una iniciativa que debamos apoyar la apoyaremos", añade.
"
Se ha intentado hacer de esto una cuestión personal y no lo es. Soy presidenta desde después de todo lo ocurrido y yo he apoyado la salida. Todos los temas anteriores no iban conmigo. Nuestra salida es un tema meditado y consciente", sentencia.
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