El porcentaje de ventanas máximas de sueño de al menos siete horas fue del 2,9 por ciento en la primera noche.
Las
interrupciones del sueño entre los adultos mayores ingresados en el
hospital llegan a provocar que este tipo de personas no puedan descansar un mínimo de hora seguidas. Esta es la principal conclusión que extrae un estudio publicado recientemente en la
revista científica Jama, después de analizar más de
73.000 noches de hospitalización en pacientes mayores de 65 años ingresados desde
Urgencias. Las causas más frecuentes de este escenario son, según el estudio, la constante toma de constantes vitales y la
administración de la medicación.
Para llegar a estas conclusiones, el estudio de cohorte analizó los pacientes ingresados en el Servicio de Urgencias en
camas médico-quirúrgicas en
seis hospitales dentro de la Red de Salud
Beth Israel Lahey desde el 1 de junio hasta el 31 de diciembre de 2024. Se definió una
ventana de sueño de 9 p.m. a 5 a.m. para cada noche de hospitalización, comenzando después de que un médico de la sala de emergencias solicitara una cama de hospital.
Se incluyeron
19.017 ingresos de pacientes en que su edad media fue de
78 años y
10.201 pacientes eran
mujeres. La ventana de sueño máxima media fue de
3,8 horas en la primera noche de hospitalización,
4,3 horas en la segunda noche 2 y
4,3 horas en la sexta. El porcentaje de ventanas máximas de sueño de al menos siete horas fue del 2,9 por ciento en la primera noche, del 5,4 por ciento en la segunda y del 5,3 por ciento en la sexta.
La
interrupción del sueño más frecuente fue la comprobación de las
constantes vitales, seguida de la
administración de medicación. En la primera noche, el 65,1 por ciento de los pacientes estuvieron internados 3 horas o más en el Servicio de Urgencias y tuvieron una ventana de
sueño máxima media de 3,7 horas; los que estuvieron internados menos de 3 horas tuvieron una ventana de sueño máxima media de 3,9. Los pacientes internados en el Servicio de Urgencias tuvieron más interrupciones, con
proporciones similares de pacientes que tenían al menos siete horas de sueño ininterrumpido.
La alteración sustancial de las ventanas de sueño
Las principales discusiones a las que llegaron los investigadores y autores del estudio es que las interrupciones del sueño fueron comunes, particularmente en la primera noche, y
se exacerbaron entre los pacientes mayores que ingresaron en el Servicio de Urgencias. El aumento de las interrupciones en la primera noche llega a reflejar una evaluación continua. A lo largo de las noches, los signos vitales fueron el principal tipo de interrupción. Las iniciativas de mejora de la calidad dirigidas a las
interrupciones clínicas con intervenciones multimodales que promueven el descanso no llegaron a alterar sustancialmente las
ventanas de sueño ni la satisfacción del paciente.
Las limitaciones del estudio incluyen la dependencia de las marcas de tiempo para rastrear las interrupciones, la captura limitada de diversos
tipos de trastornos del sueño, la ausencia de medidas de agudeza del paciente y el uso de puntos de tiempo únicos para la obtención de imágenes. Por otra parte, también se advierte que se necesita más investigación para evaluar y mitigar la interrupción del sueño en el hospital y su asociación con resultados adversos para los pacientes.
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