Redacción. Madrid
La Comisión Europea ha aprobado canagliflozina (Invokana, Janssen) para mejorar el control glucémico en diabetes tipo 2, en monoterapia cuando el paciente no tolera la metformina, y como tratamiento complementario junto a antihiperglucemiantes como la insulina.
Se trata de un inhibidor del transportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2), una nueva clase de fármacos en la que los expertos tienen puestas grandes esperanzas para el tratamiento de la diabetes. Canagliflozina actúa bloqueando la reabsorción de la glucosa a través del riñón e incrementando su eliminación a través de la orina. Estudios han mostrado que esta acción también repercute en una reducción de la presión arterial y del peso del paciente.
La molécula, que ya ha sido autorizada en EE UU y Australia, viene avalada por un extenso programa clínico internacional en fase III formado por nueve ensayos y con un total de 10.285 pacientes. Se pretendía con ellos medir la eficacia y seguridad de canagliflozina frente a tratamientos estándar (sitagliptina y glimepirida), así como evaluarla en poblaciones especiales como mayores, pacientes con insuficiencia renal moderada y aquellos con alto riesgo cardiovascular.
Presenta los efectos secundarios asociados a los inhibidores SGLT2, como infecciones genitales bacterianas y del tracto urinario, así como otros que tienen que ver con la diuresis osmótica, la reducción del volumen intravascular y el estreñimiento.