"Cada farmacéutico tiene asignada una o varias áreas farmacoterapéuticas", explica Teresa Bermejo

El Ramón y Cajal afronta la reorganización de su Servicio de Farmacia
Teresa Bermejo.


19 ene. 2017 17:30H
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POR MARCOS DOMÍNGUEZ
El año pasado, el Servicio de Farmacia del madrileño Hospital Ramón y Cajal acometió uno de sus mayores cambios organizativos en años, correspondiente al plan estratégico 2016-2020. “En este contexto, cada farmacéutico tiene asignada una o varias áreas farmacoterapéuticas y es responsable de la atención de los pacientes de dichas áreas, ya sean ingresados, ambulantes o externos”, explica a Redacción Médica la responsable de este Servicio, Teresa Bermejo.

De esta manera, continúa, “la atención farmacéutica se extiende a todo el proceso farmacoterapéutico del paciente”. Este proceso contempla la validación de la prescripción médica, la elaboración y acondicionamiento de los medicamentos en las dosis individualizadas para ser dispensadas a los pacientes, así como vigilar que esta administración sea correcta y con la máxima seguridad.

“De esta forma promoveremos la atención farmacéutica en la continuidad de cuidados farmacéuticos en cualquier punto de la asistencia”, considera. En el Servicio de Farmacia del Ramón y Cajal trabajan 70 personas: 13 de ellas farmacéuticos especialistas, 8 residentes, 40 profesionales de Enfermería y 9 profesionales no sanitarios.

El plan estratégico también contempla la investigación, “centrada en las tecnologías y el uso seguro de los medicamentos” y los resultados en salud de las intervenciones farmacéuticas. “Fruto de ello son las más de diez tesis doctorales que se han defendido en los últimos siete años, y las que tenemos en marcha en el momento actual”, comenta.

Bermejo es además la nueva directora de la revista Farmacia Hospitalaria. “Mi objetivo principal, junto con el comité editorial, es indexarla en el Journal Citation Reports”. Además, pretende dotarla de mayor visibilidad, “que sea más conocida en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa”, y abrir la participación a profesionales sanitario no farmacéuticos para que “puedan utilizarla para difundir el conocimiento en el entorno del tratamiento a los pacientes”, así como aspectos que tengan relación con una gestión famacoterapéutica de calidad.

Todavía lejos de los resultados en salud

Uno de los objetivos actuales de los farmacéuticos de hospital es la medición de los resultados en salud de las intervenciones diagnósticas y terapéuticas, algo que la jefa de Farmacia del Ramón y Cajal considera que, “aunque hay muchas iniciativas que se realizan en diferentes comunidades autónomas, desafortunadamente no existen muchas bases de datos integradas y compartidas que permitan agregar la información y analizar la misma de forma sencilla”, lo que “dificulta muchísimo” poder mensurarlos. La falta de historia electrónica compartida en todos los niveles asistenciales también supone una limitación.

“En la Comunidad de Madrid, la Subdirección General de Farmacia y Productos Sanitarios está haciendo un esfuerzo importante en diseñar sistemas de información compartidos para recoger variables clínicas y seguimiento de medicamentos de forma que podemos conocer la eficiencia de los recursos terapéuticos utilizados”, apunta Bermejo, que fue reconocida con la medalla Joaquín Bonal en el último congreso de la SEFH. La hepatitis C es un buen ejemplo de este seguimiento, sostiene la farmacéutica y suma: “En este mismo sentido se está trabajando en el área de onco-hematología y ensayos clínicos”.
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