Jordi Bañeras, cardiólogo del Hospital Vall d'Hebrón.
La
pandemia por coronavirus no solamente marcó un nuevo rumbo por lo que respecta a la organización y gestión sanitaria en los hospitales, sino que también instauró en la docencia pautas que cada vez se consolidan más, como son la
digitalización y las
simulaciones virtuales. El
Servicio de Cardiología del
Vall d’Hebrón ha instaurado este mes de noviembre un proceso asistencial en simulación virtual, con el objetivo de potenciar las
habilidades no técnicas como el trabajo en equipo, la priorización de decisiones o el liderazgo necesario ante una
situación crítica.
Unificar todo el proceso de un paciente desde el primer contacto sanitario hasta que se le da el alta médica en cuatro sesiones es la ruta seguida por el cardiólogo del Hospital Vall d’Hebrón
Jordi Bañeras, uno de los arquitectos de esta
formación virtual en Cardiología. Tal y como afirma en
Redacción Médica, “cada grupo de hasta ocho personas se conecta durante dos hora y media para seguir la evolución del paciente. Estas personas ya son cardiólogos, por lo que se busca fomentar las técnicas comunicativas, como por
ejemplo
SBAR, herramienta recomendada por la
Organización Mundial de la Salud (OMS). En situaciones críticas intervienen muchas personas y en pocos minutos se dan
más de 100 órdenes. Todo esto requiere que el equipo debe estar entrenado”.
A través de la
plataforma Simoons, se han llegado a recrear diferentes módulos como un box de urgencias, curas intensivas, etc. y a lo largo de este mes de noviembre
dos equipos han participado en el seguimiento de
dos casos clínicos distintos: “El paciente es controlado por el profesional y en función de las iniciativas que tome el equipo dará unas respuestas u otras. Uno de los
errores más importantes en el hospital es la
comunicación, por lo que es totalmente abierta en el simulador, el paciente tiene voz. A diferencia de los algoritmos cerrados, si alguien hace una pregunta no esperada y tiene sentido, el profesional la responde para abrir el abanico de posibilidades”, detalla el especialista.
"Uno de los errores más importantes en el hospital es la comunicación"
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Cada una de las
cuatro sesiones se divide en tres partes, que son, en palabras de Bañeras, “el
briefing, donde se definen los
objetivos y se acuerda qué queremos conseguir, la entrada al
espacio del hospital, donde tienen lugar las simulaciones, y finalmente la
reflexión sobre cómo ha ido la jornada, con la misión de que los participantes se lleven un mensaje que tenga un impacto en la asistencia de los pacientes”.
Modelos complementarios, el mejor aprendizaje posible
Observar es sinónimo de
aprender, por lo que en cada formación los participantes se dividen entre los que participan en la simulación y los que observan. “Una vez finaliza la sesión, se ponen en común los diferentes aspectos, y en la próxima que se celebra los grupos se turnan los papeles. El
feedback de esta experiencia ha sido
muy positivo, demostrando que
los modelos de aprendizaje de simulación virtual tienen su razón de ser”, concluye el cardiólogo.
"Los modelos de aprendizaje de simulación virtual tiene su razón de ser"
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Pese a que los participantes de estas sesiones son ya cardiólogos, Bañeras recuerda que “muchas herramientas se desconocen porque
no se han llegado a explicar. Este sistema se trata de uno de los
modelos complementarios más eficientes en formación dentro del ámbito sanitario. Con esta formación online se ahorra
tiempo,
dinero y
desplazamientos. Se debe medir qué impacto tienen las formaciones digitalizadas y las presenciales para encontrar el mejor tipo de
aprendizaje posible”.
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