La presidenta del Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Enfermería, María del Mar García, junto al presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya.
El desarrollo de
las especialidades enfermeras es un asunto pendiente en España. La mayoría de comunidades autónomas avanza lentamente hacia su implantación completa, lo que dificulta la incorporación de sus tenientes a puestos de trabajo correspondientes con su titulación. Pese a todo, algún paso se da. En octubre de 2024, la Junta de Andalucía aprobó la primera incorporación de plazas de la
categoría profesional de Enfermera Familiar y Comunitaria al
Servicio Andaluz de Salud (SAS). En total,
411 vacantes.
Sin embargo,
el Consejo Andaluz de Colegios de Enfermería (CAE) duda sobre la forma en la que se implementa la disciplina en la región. Es más, bajo su punto de vista, la actuación de la Consejería de Salud y Consumo "encorseta" y "segmenta" esta rama sanitaria en unas competencias limitantes. En cambio, desde la propia consejería subrayan que esta medida es una apuesta para
"reforzar e incrementar la calidad y la organización del trabajo multidisciplinar" que se realiza en el modelo actual.
Fuentes de la entidad colegial han señalado a
Redacción Médica que el modelo empleado por las autoridades autonómicas
elimina la vertiente de Familia del desarrollo de la figura de especialista. "Lo que se va implementar en Andalucía es la Enfermería Comunitaria con una mezcla de competencias sueltas para darles contenido", han lamentado desde CAE. Una situación que choca frontalmente con los planes formativos de la especialidad, fijados por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
El organismo profesional ha puntualizado que las plazas ofertadas buscan a
una especialista dedicada exclusivamente a "promoción y prevención de salud", una competencia de la parte de actuación sobre la comunidad de la disciplina. No obstante, se olvida de las funciones adscritas al ámbito centrado en las familias, como el seguimiento de los procesos o la atención al paciente domiciliario. "No se pueden separar Familiar y Comunitaria, ya que bloquea el desarrollo integral de la especialidad", han recalcado en CAE.
"Lo que se va a implementar en Andalucía es la Enfermería Comunitaria", han destacado desde CAE
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Bajo la óptica enfermera, la priorización de unas funciones sobre otras no imposibilita una asistencia sanitaria completa, sino que también
entorpece el aprovechamiento por parte del servicio de salud de todos los conocimientos adquiridos durante el proceso formativo. "Consideramos que la implantación sesgada impide a las especialistas de Familiar y Comunitaria desempeñar integralmente los cometidos de su disciplina, a pesar de haber venido demostrando durante años su capacidad en la práctica", ha puntualizado la presidente del organismo colegial, María del Mar García.
Las diferencias con los puestos ofertados por el resto de comunidades autónomas pueden suponer una desventaja para las especialistas que opten por impulsar su carrera en el SAS, según ha señalado el CAE. Esto podría derivar en
la pérdida de talento sanitario, al dirigirse a los hospitales y centros de salud de otros puntos de la geografía española donde se haya implantado la disciplina. Una situación contraproducente, ya que Andalucía es la segunda región que más enfermeras de Familiar y Comunitaria forma cada año. Solo en
la convocatoria de 2025 cuenta con
144 plazas EIR.
Aumento del número de vacantes
Además del método de implementación, CAE considera que
las plazas son insuficientes en términos de cuantía. Y es que la cifra todavía es reducida en comparación con el objetivo establecido por el organismo colegial para el adecuado aterrizaje de la disciplina en la comunidad autónoma: un especialista por cada cupo de pacientes -1.500, según la intención del Ministerio de Sanidad-, como sucede con los médicos.
Para ello, más allá de nuevas contrataciones, el organismo colegial apuesta por
la incorporación de enfermeras que obtuvieron la especialidad por vía excepcional a los servicios de Atención Primaria, principal campo de ejercicio de este perfil sanitario. En este sentido, se aboga por la ocupación de las plazas de las profesionales sin especialidad y con un puesto fijo como Equipo Básico de Atención Primaria (EBAP), una vez estas se hayan jubilado. "Esto aseguraría una tasa de reposición adecuada y la absorción de las nuevas promociones y evitaría el desinterés por esta rama de la salud", han apuntado las mencionadas fuentes.
"La implantación sesgada impide a las especialistas integralmente los contenidos de su disciplina", ha señalado García
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La integración de las especialistas supondría
una mejora de la calidad asistencial, ante la adaptación a las necesidades cambiantes del sistema sanitario, como es el incremento de pacientes envejecidos y con mayor facilidad de desarrollar una patología crónica. Asimismo, la mayor formación de las enfermeras garantiza
una comunicación más fluida entre Atención Primaria y Hospitalaria, lo que permite dotar de continuidad a los cuidados.
El ineficaz desarrollo de las especialidades enfermeras
La
lenta implementación de Enfermería Familiar y Comunitaria en Andalucía se puede trasladar al resto de ramas y al conjunto del país. Desde su creación hace más de dos décadas, las especialidades
no han alcanzado el grado de implementación adecuado en la mayoría de servicios de salud del país, lo que desalienta a las profesionales a elegir esta vía formativa.
Y es que muchas de ellas no cuentan todavía con categoría profesional específica para este perfil. En caso de estar contemplada, pocas son las especialidades en las que cuentan con una bolsa de contratación regulada y menos todavía las que se benefician de
algún complemento por ostentar formación especializada. "Se deben crear incentivos económicos para la creación de plazas estructurales", ha remarcado García.
Defensa de las funciones y la especialidad
Desde la
Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía han defendido que la incorporación de la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria en el SAS "es una medida que se incluye en el
Pacto para la mejora de la Atención Primaria" y su apuesta está centrada en "
reforzar e incrementar la calidad y la organización del trabajo multidisciplinar" que se realiza en el modelo actual.
Respecto de las funciones contempladas para esta especialidad, han asegurado que "
no se trata de un encorsetamiento y segmentación", sino más bien de un
impulso de determinados programas y servicios que se desea potenciar, según las necesidades de la ciudadanía y del sistema sanitario autonómico y que, además, se realizan junto con el
equipo de Atención Primaria.
Por último, la consejería ha destacado que la incorporación de Familiar y Comunitaria "es adicional a la de los equipos de Atención Primaria existentes (enfermera de Familia, médico, otros profesionales)" y que "las funciones se
alinean perfectamente con el
Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027, publicado por el Ministerio de Sanidad".
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