Las Urgencias son puerta de entrada habitual de pacientes que practican sexdopaje.
En España,
tres de cada diez pacientes atendidos en las consultas de VIH han practicado chemsex, también llamado
sexdopaje, una práctica que consiste en
tener relaciones sexuales sin parar durante mucho tiempo seguido
con la ayuda de drogas. Así lo refleja el último informe realizado por el
Ministerio de Sanidad, que también muestra que es más prevalente en
grandes ciudades como Madrid y Barcelona y en "destinos turísticos populares entre el
público gay".
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Puede consultar aquí el informe ---
El documento también alerta que
las prácticas intensivas y continuadas de chemsex pueden tener implicaciones graves para la salud. Entre ellas se encuentran el alto riesgo tanto para la adquisición y transmisión del VIH y otras ITS, consumo problemático de sustancias, adicción,
impactos sobre la salud mental, deterioro físico, hipersexualización del ocio, reducción del rendimiento laboral o el académico y el deterioro de las redes de solidaridad primarias.
Los fármacos antiretrovirales para el tratamiento del VIH y algunas drogas usadas en el contexto del
chemsex interaccionan entre ellos, tanto aumentando la concentración de las drogas, como produciendo una eliminación más rápida de las mismas.
Por ello, Sanidad cree necesario
definir los circuitos asistenciales de la red del Sistema Nacional de Salud (SNS) y de las entidades comunitarias de las principales ciudades. Siempre que sea posible, "se simplificará este circuito" incluyendo
consultas integradas y prestadas por diferentes profesionales en un mismo espacio, por ejemplo, mediante el acercamiento por parte de profesionales de las adicciones a recursos que ya atienden a estos pacientes.
"Resulta más efectivo ofrecer esta atención en los mismos centros y servicios a los que esta población suele acudir de manera rutinaria,
como es el caso de los centros de ITS". Asimismo, considera que
la atención debe ser integral, personalizada, basada en el usuario, incluyendo tanto enfoques orientados a la abstinencia como a la reducción de riesgos. Deben tenerse en cuenta la orientación sexual, la vivencia del VIH y los condicionantes culturales.
Implicaciones del chemsex en el VIH
La mayor parte de las personas infectadas por el VIH que acuden a las consultas y que practican
chemsex,
no declaran ningún problema grave relacionado con estas prácticas. Sin embargo, existe
una minoría de pacientes que refieren problemas derivados del consumo con un impacto negativo sobre su salud y bienestar y que puede afectar a las personas su entorno.
Las
consecuencias físicas son sobre todo
ITS, sobredosis, infecciones e interacciones medicamentosas; y las psicológicas son
ansiedad, depresión, paranoias y psicosis. Ambas
repercuten negativamente sobre el ámbito personal, familiar, social y laboral del paciente.
El documento avisa que esta desestructuración de la persona asociada a los problemas derivados del consumo hace que
el seguimiento en la consulta de VIH "se vuelva errático". El seguimiento en las consultas se hace más irregular, con incomparecencia a las citas no sólo de la consulta de VIH sino de otras especialidades, así como a
las pruebas diagnósticas complementarias prescritas. La condición de dependencia activa o uso diario de algunas drogas o el consumo de poli-sustancias
y el consumo problemático de alcohol, constituyen una barrera importante en la consecución de una adherencia óptima.
Por ello,
es "fundamental" identificar a los pacientes con el VIH y con consumo problemático y perjudicial de drogas y alcohol, reducir los riesgos asociados a su consumo y abordar el abuso de sustancias y alcohol de manera interdisciplinaria y con entidades relacionadas
a tratar las adicciones son esenciales en el manejo clínico del VIH.
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