El Cgcof lanza una serie de recomendaciones con motivo de la celebración del Dia Mundial de la Salud

Recomendaciones para la lactancia por parte de Farmacia
El presidente del Cgcof, Jesús Aguilar.


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Bajo el lema Comienzos saludables, futuros esperanzadores, el 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, poniendo el foco en el bienestar de las embarazadas y de sus futuros hijos. En esta edición, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste, entre otros mensajes, en la necesidad de proporcionar información útil en materia de salud sobre el embarazo, el parto y el periodo postnatal. Por ello, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (Cgcof) se suma al objetivo de la OMS de mejorar la salud de las gestantes y de los recién nacidos, conscientes del gran papel que, en el ámbito de la educación sanitaria, puede ejercer el farmacéutico comunitario, como experto en el medicamento y como profesional sanitario más cercano a la población.

Entre los diversos ámbitos en los que el farmacéutico ofrece un consejo experto a las embarazadas y lactantes destaca la promoción de la lactancia materna, de la que se recomienda mantener como único alimento, siempre que sea posible, hasta, al menos, los 6 meses de edad. La leche materna aporta todos los nutrientes que el lactante necesita y proporciona beneficios adicionales tanto para la salud del bebé –por ejemplo, un menor riesgo de sufrir sobrepeso o diabetes– como de la madre, pues se ha evidenciado un menor riesgo de padecer cáncer de mama o de ovario en las mujeres que lactan.


Medicamentos peligrosos durante la lactancia


Asimimso, este ámbito profesional informa de la precaución que hay que tener a la hora de tomar medicamentos durante la lactancia, pues la mayoría de los fármacos pueden excretarse a través de la leche materna, aunque no todos implican un riesgo relevante para el bebé. Entre los fármacos desaconsejados se encuentran algunos corticoides, la aspirina o los descongestivos nasales.

Respecto a corticoides, como betametasona, dexametasona o prednisona, que siempre necesitan receta, se recomienda precaución y administrarlos únicamente cuando se considere imprescindible, pues se excretan a través de la leche materna y, dependiendo de la dosis, pueden llegar a interferir en la producción endógena de glucocorticoides. También se elimina a través de la leche materna el ácido acetilsalicílico -aspirina-, lo que puede provocar efectos adversos en los bebés, por eso, conviene recordar que no se debe administrar en menores de 16 años. Además, se desaconseja el uso de descongestivos nasales, como oximetazolina o tramazolina, durante la lactancia porque no se puede descartar la existencia de riesgos para el recién nacido.


"Paracetamol y amoxicilina son seguros durante la lactancia"



A esta lista de medicamentos desaconsejados para la madre lactante, se unen algunos anticonvulsivantes, como el ácido valproico. En estos casos, se debe interrumpir la lactancia o evitar el tratamiento valorando tanto los beneficios de la lactancia para el niño como los beneficios del tratamiento para la mujer. Hay que mencionar la quimioterapia oncológica, pues muchos fármacos empleados frente al cáncer, como el cisplatino, la capecitabina o el docetaxel, por poner solo algunos ejemplos, se excretan o se sospecha que se pueden excretar a través de la leche materna. Dado que se trata de fármacos asociados con una fuerte toxicidad, se recomienda evitar la lactancia durante el tratamiento. Asimismo, algunos tratamientos hormonales usados en determinados tipos de cáncer, como el tamoxifeno o el letrozol, están contraindicados durante la lactancia porque su excreción en la leche materna podría provocar alteraciones en el bebé.

En el otro extremo, durante la lactancia son seguros el paracetamol y algunos antibióticos, como la amoxicilina. Es importante insistir en que antes de tomar un medicamento durante la lactancia es conveniente consultar al farmacéutico o al médico y conservar el prospecto por la información relevante que aporta.


Cuidado del bebé


Además, hay que tener precaución con la administración de medicamentos durante los primeros meses de vida del bebé, ya que en ellos los procesos de absorción, distribución, metabolismo y excreción de los medicamentos presentan características diferentes a las de la edad adulta. Por eso, dar una dosis errónea puede producir efectos tóxicos con facilidad.

Esto hace que la recomendación y el seguimiento de un profesional sanitario se conviertan en algo imprescindible. En el caso del farmacéutico, su papel es crucial a la hora de informar sobre la dosis exacta del medicamento prescrito, que dependerá, habitualmente, del peso del bebé.

Asimismo, se recomienda la inoculación a todos los recién nacidos. La mayor parte de las vacunas incluidas están indicadas en los primeros 12 meses de vida, sin embargo, algunas requieren de varias dosis que se administran con posterioridad. No vacunar puede provocar brotes de varicela o el sarampión.

Los farmacéuticos también asesoran en en el cuidado e higiene de la piel del bebé, que es especialmente delicada y susceptible a sufrir infecciones e irritaciones, como la dermatitis del pañal. Para evitar su aparición, se recomienda cambiarlo tras cada deposición de heces u orina, limpiando y secando completamente la piel. Además, se debe evitar ajustarlo demasiado para permitir cierta circulación del aire. En caso de enrrojecimiento, existen pomadas a base de óxido de zinc y vaselina, que, en ocasiones, se acompañan de principios activos que favorecen la recuperación de la piel, como alantoína o aceite de caléndula.
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