La decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, María del Mar Tavío.
El 2 de octubre de 1974 marcó un antes y un después en la
historia de Gran Canaria al inaugurarse ese día la F
acultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de
Las Palmas, permitiendo a la isla formar a sus propios médicos, que hasta ese momento tenían que venir desde
Tenerife o la península.
50 años después,
Redacción Médica habla con la
decana de la facultad,
María del Mar Tavío, en plenos actos de celebración de tan destacada fecha y en un momento bueno para la institución que representa, aunque no falta de amenazas.
“La
Facultad de Ciencias de la Salud fue el logro y el trabajo de muchas promociones, cuando se crearon los estudios de Medicina hubo muchísimas dificultades, de hecho, durante muchos años dependimos de la
Universidad de la Laguna de Tenerife”, rememora la decana.
Para Tavío, su facultad puede compararse perfectamente con otras que tienen una mayor historia y trayectoria en España, algo meritorio dado la
juventud de la misma.
“Hay que tener en cuenta que que somos en realidad una
facultad joven, su andadura, lo que es la facultad, ya no dependiendo de La Laguna, sino de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, comienza en 1989”, remarca.
Los retos actuales
Pese a la buena situación de su centro, la decana es consciente de los r
etos pendientes que tiene por delante, como la introducción de la tecnología en la formación.
“Tenemos que hacer cambios importantes en la formación, incluir mayor
tecnología de la que empelamos, mucha más simulación e incorporar también la
inteligencia artificial como herramienta”, destaca Tavío.
La decana alude también a otros cambios en la formación, como podría ser la inclusión de una perspectiva ante el
cambio climático y los determinantes sociales que, según ella, son muy importantes en el
desarrollo de los futuros médicos.
Infrafinanciación de las universidades públicas
Si hay un problema común para todas las instituciones públicas de educación superior es la creciente competencia que ejerce el
afloramiento de las universidades privadas en España, algo que Tavío atribuye a la
pobre financiación que reciben.
“La universidad pública, no solo aquí en Canarias, está
infrafinanciada, lo que condiciona la inversión que se realiza, algo que no pasa en la privada cuyas matrículas son considerablemente más altas y tienen así otras vías de financiación”, explica.
La decana recalca que su universidad solo recibe el 11 por ciento de su presupuesto a través de las matrículas de los estudiantes por lo que dependen principalmente de la financiación proveniente de los
gobiernos autonómicos.
“También los requisitos en investigación, acreditación de su profesorado son
mucho más altos en la pública, lo que ahonda en las dificultades”, insiste Tavío.
En esta cuestión, la decana es clara al atribuir las responsabilidades al
gobierno autonómico canario, de quien depende en su mayoría el presupuesto de una institución que, cincuenta años después sigue siendo una cantera de jóvenes médicos que prometen ser el relevo de los veteranos que este año son homenajeados como primeros egresados de la joven facultad.
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