Hospital de Inca.
La Conselleria de Salud de Islas Baleares ha informado que Salud Pública ha detectado un brote comunitario de sarampión en el
Sector Sanitario de Tramuntana, que afecta a tres personas, dos de ellas trabajadoras del hospital de Inca, una de estas personas forma parte del personal sanitario y la otra no, y
un bebé de tan solo 16 meses que se encuentra ingresado en planta en este centro, según ha detallado, en declaraciones a los medios de comunicación, la directora general de Salud Pública del Govern,
Elena Esteban. Al tratarse de casos coincidentes en el tiempo y en el mismo centro sanitario, los casos adquieren la consideración de brote.
Por ello, la dirección general de Salud Pública, en coordinación con el Servicio de Salud, ha establecido
un protocolo de vigilancia, de acuerdo con el control de seguimiento de la Red Renave, que dispone la aplicación de una serie de medidas de prevención y protección en el hospital de Inca y los centros de salud del Sector de Tramuntana, destinadas al control del brote.
Las indicaciones establecidas por Salud Pública en dicho protocolo, decretan pautas de autovigilancia de posible sintomatología compatible con
sarampión para todos los trabajadores de estos centros sanitarios, así como la
revisión del estado vacunal de los profesionales, y la recomendación del uso de mascarilla tanto para el personal como para los usuarios de los servicios del centro sanitario, además de extremar las medidas de higiene.
Aumento de los casos de sarampión
En la actualidad, y desde hace dos años, el número de casos de sarampión, a nivel internacional y nacional se ha incrementado de forma constante. En Baleares, durante el año 2019 se notificó un
único caso; entre los años 2020 a 2023 las islas no registraron ninguno, y en el año 2024 se notificaron seis. En lo que va de 2025
se han identificado 16 nuevos casos confirmados, uno en el mes de enero, dos en febrero y 13 en marzo, de los que cinco tuvieron que ser ingresados, permaneciendo a día de hoy solo una persona hospitalizada. A todos ellos se les ha aplicado el protocolo de vigilancia de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Renave), al objeto de investigar y controlar la difusión de la enfermedad.
El incremento de casos a nivel nacional, donde se han producido ya varios brotes en los últimos años, obliga a estrechar
la vigilancia epidemiológica de los nuevos casos, y aplicar las medidas de prevención recogidas en el protocolo de vigilancia, incluido el rastreo de todos los posibles contactos.
Para la población general, como medida preventiva, se recomienda el
cumplimiento del calendario sistemático de inmunización. En Baleares la vacuna contra el sarampión está incluida en el calendario vacunal público y se dosifica en dos pautas; a los 12 meses y a los tres años de edad con la vacuna triple vírica, vacuna combinada frente a sarampión, rubeola y paperas. Las coberturas vacunales en el archipiélago son elevadas y alcanzan al 90 por ciento de la población diana.
La recomendación para aquellas personas sin vacunación previa documentada o
sin historia de haber pasado la enfermedad, establece aprovechar las visitas médicas para revisar y actualizar el estado vacunal. En España, la vacunación sistemática frente al sarampión se inició en el año 1978, una inmunización que se sustituyó en el año 1981 por la vacunación con la triple vírica, que protege frente a sarampión, parotiditis y rubeola.
Sintomatología y casos
El sarampión es una enfermedad infecciosa muy contagiosa producida por un virus. Es una enfermedad de las llamadas
exantemáticas porque una de sus características clínicas es la aparición de una erupción en la piel, que se acompaña de fiebre y síntomas catarrales como conjuntivitis, secreción nasal, estornudos y tos, y afectación del estado general.
Una persona con sarampión es
contagiosa desde cuatro días antes de la aparición del exantema hasta cuatro días después de su aparición. El periodo de incubación habitual es de 10 a 14 días, aunque también puede oscilar entre los siete y los 23 días.
El virus del sarampión se contagia por contacto directo con
secreciones nasales o de la garganta de una persona infectada, o por inhalar las gotitas que se liberan al toser o estornudar. En superficies, el patógeno puede permanecer activo hasta dos horas después.
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